Cuenta en Twitter “Homenaje al Pintor Juan Loyola”

En conmemoración de los 14 años de la partida física del Pintor Juan Loyola hemos creado un perfil en la red social Twitter la cual va a ser destinada a dar a conocer más acerca de la vida del nuestro amado Pintor Juan Loyola.

Les invitamos a seguir la cuenta @arteloyola en Twitter y recomendarla a todos sus contactos…

Twitter @arteloyola

 

De igual forma les recomendamos seguir el perfil de Juan Loyola en Facebook.

 

FUENTE | JUANLOYOLA.WORDPRESS.COM | JUAN GONZALEZ LOYOLA

“el arte como consigna de lucha urbana . . ” …o cuando la lucha (urbana, rural o marinera) enriquece y alimenta el arte…

Esta imagen pertenece a un homenaje post-mortem realizado en la Isla de Margarita en la inauguración del Centro Comercial Jumbo en 1999. Fue colocada en la pagina de Facebook de Juan Loyola por el Sr. Augusto Acosta Rada.

 

Mural de Juan Loyola en el Liceo José María Vargas

Acá se encuentran algunas imágenes de un mural hecho a las puertas del Liceo José María Vargas en el Estado Vargas, en el se muestra un diseño con la imagen de Juan Loyola así como de otras personalidades del Estado Vargas.

Agradecemos el que nos hayan enviado las imagenes.

Whit freedom, no offend, no scare (Homenaje a Juan Loyola)

“La carga polémica que sustenta toda la obra del ar­tista venezolano Juan Loyola, es la expresión de la rebelión individual de un suramericano. Es también la conciencia aguda de la re­pulsa colectiva de una gene­ración.

La crisis de identidad latinoamericana se expresa a través de toda la gama de denuncias individuales y colectivas de la injusticia social.

….Yo lo admiro con mucha ternura y concretamente, yo tengo miedo por él.”

Extractado de “Juan Loyola o la rebeldía de un creador sudamericano. Pierre Restany”

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Artista revolucionario olvidado por la Revolución

JUAN LOYOLA
Artista revolucionario olvidado por la Revolución
Luis Emeterio González

“El arte es la verdad porque crea lo que debe ser”

Juan Loyola

El pasado lunes 27 de abril se cumplieron diez años de la muerte de Juan Loyola (abril 9, 1952), el artista social más atrevido de la década ochenta del siglo XX que agitó sus banderas de dignidad contra el abuso de poder de un Estado avasallante y déspota, que repudió el pensamiento disidente. Murió en Catia La Mar, estado Vargas a los 47 años, quebrando un discurso honesto y transgresor que fue grito en el silencio de un pueblo somnoliento por decreto oficial.

En su terca militancia ondeó el tricolor nacional en espacios disímiles cuando muchos olvidaron su significado. Hizo de la bandera símbolo de desafío artístico para denunciar las prácticas corruptas y entreguistas de los poderosos, reivindicando a los oprimidos y necesitados con digno patriotismo.

Descubrió su vocación por el arte yendo a vivir en Margarita, adonde quiso ser comerciante y terminó fundando La Piel del Cangrejo, un importante centro artístico donde expuso sus obras con destacados artistas nacionales y extranjeros. Allí ensambló sus Cajas negras (1976-79), reciclajes barrocos con basura comercial del Puerto Libre y fragmentos de muñecas cercadas por alambres de púas y frases poéticas. Obra de dramática lectura enviada a concursos y premiada en el salón Fondene de Margarita en 1979.

De ellas escribió el poeta José Lira Sosa:

En estas cajas negras, donde simbólicamente el joven artista rinde honras fúnebres a los restos de un filicidio onírico que desquicia al espectador, la fuerza perturbadora no se basa en la escogencia de los materiales, sino en la cantidad de pretextos, de asociaciones insólitas, que la cercanía de dichos materiales desencadenan en la mente de quien las contempla. Se trata de objetos apresados en un espacio, cuya condición es sobrepasada por la labor de reagrupación de los elementos desorganizados que contiene.

Su arte reciclado lo sintetiza Cartones corrugados (1980-85), arte abstracto en cartonaje comercial rasgado e intervenido con tiza y pigmentos mixtos, de alto sentido poético. En ese tiempo inicia sus acciones de calle, rescatando chatarras que provocan una conmoción pública y le ocasionan las primeras persecuciones policiales y consiguientes carcelazos.

El performance consistía en pintar el pabellón nacional sobre chatarras de automóviles abandonados en acciones comando con jóvenes discípulos, como denuncia por la negligencia oficial en el control de accidentes viales y la desidia en materia ambiental que convertían las carreteras en cementerios de chatarras, ensuciando el paisaje. Las Chatarras se documentaron en serigrafías y videos reconocidos por críticos y especialistas del arte internacional.

Destinó sus defensas a los débiles jurídicos. En 1984 acompañó al general Godoy a denunciar delitos militares, tras el asesinato del abogado Juan Ibarra Riverol. Notoria fue su defensa a una madre aborigen de la etnia Pemón cuando el esposo, un antropólogo francés que la usaba como objeto de estudio por toda Europa, la abandonó y la despojó de sus hijos por negarse a secundarlo. También se empeñó en reivindicar al tenor Alfredo Sadel al final de su vida, logrando escenarios para su voz moribunda.

Su performance más trascendente fue Asalto por la Dignidad, a los Tribunales de Justicia (1990):

Siete jóvenes estudiantes, vestidos de blanco, recordaron las siete estrellas. Cuando irrumpieron en el lugar, rasgaron unas bolsas plásticas llenas de pintura azul, amarilla y roja… se arrastraban en el piso, fundiendo los colores patrios en un tono arcilloso. Las palabras de Loyola avanzaban, y la presencia de las siete estrellas, enlodadas en la pintura arcillosa… remitían al tenso espectador a ver su integridad moral llevada al caos, a la expresión máxima de irrespeto, al ser humano digno de una vida mejor.

Juan Loyola señaló que Venezuela se convirtió en un pueblo golpeado. No se ha hecho justicia con Recadi, el caso de El Amparo y los hechos denunciados por la prensa. Insistía Loyola en que se debe recuperar la justicia, la dignidad y la esperanza. (Diario de Caracas, mayo 15 de 1990).

Así lo reseñó la periodista Denise Tourón y los numerosos diarios del mundo que se hicieron eco de su acción.

Fuera del país tuvo exitosas expresiones de su arte rebelde, denunciando los actos capitalistas generadores de pobreza y la sumisión del gobierno venezolano, con presencias no oficiales en bienales y foros mundiales donde obtuvo amplios reconocimientos como el Premio Especial en el Festival Internacional de Cine Súper 8 y Vídeo de Bruselas en 1990.

Venezuela tú me dueles demasiado (1988-98) fue su última serie de pinturas. De factura ligera y fácil aceptación, elaboradas con materia industrial extrañamente asimilado por la burguesía, expuestas en hoteles de lujo. Fue su proyecto “caballo de Troya” que penetró en las mansiones de los nuevos ricos y desenmascaró la ignorante arrogancia de sus ocupantes que complacen su vanidad gastando su dinero en cuanto se exhibe en las vidrieras de hoteles 5 estrella. Venezuela tú me dueles… fue una parodia al consumismo. Pero también le sirvió para burlar el cerco de críticos y funcionarios tarifados que le negaron espacios a sus propuestas transgresoras. Lamentablemente ya van diez años de su muerte y esos espacios no se abren para reconocer su arte revolucionario.

Sobre su exclusión y marginación dijo: “Yo no soy un artista que ha llegado al performance porque lo haya decidido así, porque me da nota; yo llegué al performance porque me empujaron a la calle”.

Consciente de que su fin llegaba reflexionó:

No estoy triste, ni amargado, ni desamparado. No tengo rabia ni odio. Siempre viví en emergencia. Renuncié a las galerías, a los museos, a los críticos y a todo ese circo, sólo por la palabra libertad, aunque esa libertad me costara más de la mitad de mi corazón.

Loyola murió de un infarto fulminante, debido a una miocardiopatía dilatada congénita. Pero su ejemplo vive.